Volvieron a verse. Después de un par de años de muy poco contacto, con toda su historia de amor a cuestas. Se miraron, se abrazaron y sonrieron sin la menor intención de esconder lo que sentían.
Habían quedado en verse en un desfile de modas de una amiga en común. No eran las mismas personas, ni las mismas circunstancias, ni mucho menos el mismo amor. Muchas heridas habían sanado, pero esta vez habían terceros; el amor, aunque no era el mismo, era un amor recargado, un amor realmente incondicional. Ambos habían seguido con sus vidas, pero siempre se habían mantenido ahí, al lado, cada cual sabiendo que contaba con el otro.
-Creo que me he pasado la vida buscándote en otras personas.
-Es normal, pero no me vas a encontrar, esto se vive una sola vez. Y ni tú vas a encontrar a alguien como yo, ni yo encontraré alguien como tú.
-Yo lo sé. Pero igual, creo que es una manera de seguir adelante sin tenerte.
Hizo un breve silencio y decidió arriesgarse a hacer la pregunta cuya respuesta ya conocía pero quería certificar.
-Estás con alguien?
-Por qué me preguntas eso?
-Porque quiero saber de tu vida.
-Sí, salgo con alguien.
-Cómo te va?
-La verdad, me va muy bien.
-Me alegro. Es una persona muy afortunada.
-No sé si lo sea, pero si tú lo dices…
-Si yo lo digo es porque tengo base para hacerlo.
Sonrieron con nostalgia entre los labios y tomaron otra copa de vino tinto. Entremezclados con la gente que celebraba el éxito del desfile, siguieron gritándose entre líneas el amor que sentían.
-Te amo.
-Lo dices porque te rompieron el corazón?
-No, lo digo porque siempre te voy a amar. Creo que esto no tiene final, estemos con quien estemos. Lo que tiene, quizás, es otro matiz. De verdad me alegra que estés con alguien y que estés muy bien.
-Gracias. Yo también te amo, tú eres una persona maravillosa.
-Para mí tú eres esa casa a la cual llegar cuando tengo miedo, cuando necesito refugiarme, cuando necesito un poco de paz. Siempre agradeceré tenerte en mi vida.
-Siempre voy a estar cuando me necesites, eso ya lo sabes. Y yo también agradezco tenerte en mi vida.
Chocaron las copas para hacer un pequeño y disimulado brindis por esa declaración de amor que acababan de hacerse.
-Recuerdo cuando te mudaste de edificio esa vez. Lo que es la adolescencia, pensé que te perdería para siempre. Siempre me has dejado! –Exclamó entre risas para liberar un poco la tensión sentimental-.
-Jajajajaja! No inventes, me fui pero iba a visitarte diariamente al salir del colegio. Demasiado romanticismo. Todo el trance sólo para ir a verte.
-Es verdad, no puedo negarlo.
-Definitivamente esto nunca se va a acabar.
-No, ni que te cases mañana.
Rieron y volvieron a chocar sus copas con ese vino tinto que sabía exactamente igual en sus bocas.
10/01/12